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lunes, 18 de julio de 2022

Los excesos se pagan (muy caro)

Como muchos sabréis y estaréis notando en el bolsillo, estamos comenzando una nueva crisis. Una crisis de deuda, alta inflación y energética. Una crisis que no deja de ser una consecuencia de la crisis sufrida en 2008 y agravada con la crisis del Covid. Para salir de ambas crisis, los bancos centrales se dedicaron a imprimir billetes de una manera desmedida, provocando grandes distorsiones en el mercado, y finalmente provocando la quiebra del sistema financiero actual.

A pesar de que la cantidad de dinero que ha entrado en circulación ha sido enorme, el ciudadano no se ha percatado de ello, ya que todo este dinero ha ido destinado a financiar la deuda de los países, ya que sin esta ayuda muchos países habrían caído. Como ya hemos comentado en alguna ocasión, los países se han comportado de una manera bastante inepta. En lugar de disminuir su endeudamiento, aprovechando los bajos tipos de interés, que artificialmente provocaba el Banco Central Europeo, estos han aprovechado la coyuntura para incrementar la deuda, aumentar su gato político, y de esta manera perpetuarse en el poder.

Si bien se ha introducido mucho dinero en el mercado, solo algunos activos como los bonos del Estado, algunos bonos de empresas muy grandes, y los tipos de interés, que han estado a unos precios ridículos, se han visto favorecidos. Estas medidas han recalentado la economía y han distorsionado algunos mercados.

Como claro ejemplo de lo comentado anteriormente, tenemos el mercado inmobiliario. Raro el día en el que no se leía qué X ciudad conseguía un récord de precio del metro cuadrado. Hemos visto máximos históricos en muchos mercados financieros, como El Nasdaq, SP500 o Eurostoxx. Gracias a estas políticas, se han mantenido a empresas Zombis, empresas muertas que se han mantenido artificialmente vivas, por el bajo interés de la deuda, y la falsa sensación de que esta no había que pagarla. Hasta criptoactivos han visto infladas sus valoraciones, por el exceso de liquidez del mercado.

Durante estos años, el incremento de dinero en circulación no ha sido trasladado, hasta ahora, a los bienes de consumo de la familia. Los demonizados combustibles fósiles han acabado por ser el cisne negro que ha acabado desencadenando una espiral inflacionista, agravada indudablemente por la guerra de Ucrania, (en la cual no teníamos nada que ganar y mucho que perder), y de la que nos costará años recuperarnos económicamente. No creo que lleguemos a ver la temible hiperinflación en algunos países, aunque tampoco debemos descartarlo. De momento la cesta de la compra esta a niveles prohibitivos, por no hablar por ejemplo de materiales para la construcción o maquinas industriales.


Estas políticas tan irresponsables tienen consecuencias nefastas a medio plazo para el ciudadano. Como la historia nos ha demostrado innumerables ocasiones, el dinero no se puede imprimir hasta el infinito, por qué las leyes económicas nos demuestran lo contrario. Tras una política económica muy expansiva y perpetuadas en más de una década, nos encontramos con una inflación que no se veía desde hace más de 30 años. pero no solo eso también vamos directo hacia una recesión. Los excesos, y mas cuando se juega con la economía, suele salir muy caro.

Toda esta locura parece va a acabar de una manera bastante abrupta. A pesar de la ineptitud del Banco Central Europeo y de su presidenta, que se resisten a una subida de tipos de interés profunda, así como cortar de raíz la QE y sucedáneos, se ven abocados a la misma y obligados por terceros países que ven como su política arrastras a toda la Unión Europa hacia una crisis sin precedentes. Hace un año, ya comentaba que el fin del dinero barato estaba cerca. Desgraciadamente, estos burócratas de Europa parecen hacerlo todo tarde y mal. La presidenta tiene escasa formación técnica y demasiada política, y los efectos lo sufren nuestros bolsillos. Ya conocen el refranero popular: Donde nada hay que comprar, ningún dinero puedes gastar.

Alejandro Sanchez de Ibargüen


martes, 5 de noviembre de 2019

España, en quiebra técnica


Voy a lanzar un mensaje que muchos catalogaran como pesimista, o agorero, pero realmente es lo que pienso. Ya hemos comentado en anteriores entradas, como la deuda de muchos de los estados es insostenible, y como gracias al Banco Central Europeo, en el caso de España, estos países pueden seguir emitiendo deuda, e incluso cobrar por ellas.


No sé qué ocurrirá cuando dependamos de un mercado real, y no distorsionado como en el que nos encontramos ahora mismo. Realmente me lo imagino, los intereses se dispararán, la prima de riesgo que tanto aparecía en nuestros telediarios, volverá a salir en los noticieros, y esta vez no podemos seguir emitiendo deuda como hasta ahora. Si en estos momentos, los intereses ya suponen para el estado, un coste anual superior a los 30.000 millones de Euros, y eso que mucha deuda nueva se emite con intereses negativos, imaginen el desastre, en una situación normal.


Tengan en cuenta que el pago de intereses, supone la tercera partida con más gastos en los presupuestos del estado. ¿Qué ocurrirá cuando el estado tenga que hacer frente por ejemplo a las pensiones? Los gastos de éstas, se estiman que supondrán para el estado unos 15.000 millones de Euros/mes  en los próximos años. Para más inri, nos encontramos con una pirámide de la población invertida. Hay más viejos que jóvenes. Con todo este coctel, ya imaginan lo que pasará…simplemente no habrá dinero para asumir las pensiones.

La deuda del Reino de España es del 100% sobre el PIB, pero si le sumamos la deuda de las comunidades autónomas y de empresas públicas, la deuda sobre el PIB sería superior al 140% del PIB. El peso del gasto público en España supone ya más del 40%. Piense, seguro que un porcentaje muy alto de sus conocidos trabaja para el estado, y no necesariamente hablo de funcionarios. El problema, y aunque suene duro, es que el estado español se encuentra en bancarrota técnica, y no existe reacción por parte de los gobiernos.

Moodys estima, que España será uno de los países desarrollados que tenga más problemas económicos en los próximos años, entre otros factores por el envejecimiento, al que hacíamos referencia antes, o por el continuo incremento de la deuda. Aunque como comentábamos antes, esto solo dependerá de Europa, y del tiempo que quiera mantener la QE, y de lo larga y prolongada sea la crisis que tenemos ya en nuestras narices.

Esta empresa de calificación, estima que a menos que las partidas de sanidad y de pensiones sean recortadas, el gasto de estas podría incrementarse hasta en un 25%, con respecto a los gastos actuales. A menos que se ponga remedio hoy, el sistema público de sanidad y de pensiones están en peligro, y con medidas populistas de muchos partidos de la izquierda, conseguirán lo que le achacan a la derecha, la finalizacion del estado del bienestar.

Por mucho que gobiernos progresistas, intenten acorralar al contribuyente medio, mediante nuevos impuestos para incrementar ingresos, lo que realmente hace falta es disminuir el gasto público. Debería de hacerse una reducción drástica de gastos superfluos, así como reducción de la administración, eliminación de diputaciones y un largo etcétera. 

Viendo los números, nuestro país no se puede permitir financieramente hablando tener tanta administración. El futuro del país está comprometido, y visto lo visto, no parece que haya solución al problema.

Alejandro Sánchez de Ibargüen

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